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Manuel Aguilar Pasteleros Artesanos desde 1886.

En los primeros años éramos un negocio exclusivamente familiar, pero hemos conseguido formar una plantilla de 30 trabajadores y modernizar nuestras instalaciones por razones de investigación y organización.

Los productos más populares son:

Los alfajores finos, llevamos más de 100 años elaborándolos y fueron ya galardonados en 1922 en la Exposizione del Progresso industriale en Roma.

El Pastelón invención de Manuel Aguilar Luque-Romero en los años 30, es un dulce elaborado con un finísimo hojaldre, relleno de cabello de ángel y recubierto por un cremoso merengue. Todo ello le confiere un exquisito sabor, convirtiéndose en una referencia en los postres cordobeses.

Las tejas con praliné de alfajor: Crujientes, finas y delicadas. Elaboración artesanal con almendra marcona y cocidas en horno de leña.

Nuestra filosofía

Elaborar productos de máxima calidad, para ello realizamos una estricta selección de nuestras materias primas. Somos artesanos y todos nuestros productos son naturales y sin ningún tipo de conservante ni aditivo. La cuarta generación de la familia Aguilar continuamos elaborando dulces como hace más de un siglo.

Historia

MANUEL AGUILAR: ”LA HISTORIA QUE NO CESA”125 AÑOS ENDULZANDO MONTILLA.
 
Fundador. Manuel Aguilar Espejo. Hermanastro de Luis Aguilar.

La Pastelería de Manuel Aguilar cumple sus primeros 125 años de vida. Una existencia larga y ponderada en la que esta saga familiar ha endulzado Montilla, desde 1.886, fecha en la que dio sus primeros pasos, de la mano del primer Manuel Aguilar, hasta 2.013 gobernada siempre por alguien que ha seguido rigurosamente los postulado de esta Casa de abuelos a padres y de padres a hijos, como se mantienen las verdaderas tradiciones de trasmisión oral.

Cuatro generaciones de Manuel Aguilar han trabajo por mantener este negocio familiar de la calle Corredera que ha dado a conocer el nombre de Montilla por toda España y algunos otros países.

Nadie, en su sano juicio, pondría en duda la calidad y la singularidad de los dulces de la “Pastelería de Manuel Aguilar” de haber tenido la suerte de probar el mítico pastelón, creación propia de la casa, los delicados alfajores y todo un apretado elenco de dulces con nombre y apellido propios, servidos en un marco histórico donde todo está inmaculadamente limpio, sin cambios justificados.

Las mujeres son mayoría en la plantilla de la Casa y es difícil saber si es el marco quien aporta simpatía y estilo personal o son ellas las que llenan de vida el elegante edificio que mantiene sus trazas peculiares, a despecho de las modas pasajeras.

Lo cierto es que el edificio y su contenido son un monumento al buen gusto, a la limpieza y a la creación artística. : la joya de la corona de la pastelería montillana y cordobesa. Todo en esta confitería está preparado para dar rienda suelta a la inspiración. La sala de venta con los adornos labrados en filigrana de color chocolate, hasta la barra tallada con los mismos mármoles traídos de Carrara en Italia con los que Miguel Angel talló La Pietá y los cuatro gigantes que vigilan la tumba de Julio II en el Vaticano.

Pero, sobre todo, la pastelería de Manuel Aguilar es un lugar de auténtico sabor montillano. Un espacio en el centro histórico de la ciudad tan impregnado de montillanía como el monasterio de Santa Clara, la Plazuela, la Fuente El Cubo y San Francisco Solano.

Manolito Aguilar, nadie se molesta por llamarlo así, es más que una palabra, es una sugerencia que nos motiva a descargar una glosa sincera para ensalzar con justicia estos dulces donde la cidra, la hoja finísima y la insinuación de la canela son elementos imprescindibles para esta compleja mezcla de sabores que nos asombra y nos deleita.

Manuel Aguilar es un caso singular de contagio semántico. Su significado se ha asociado de manera tan intensa al de la bondad gastronómica, que su mera contemplación impregna el significado de todo cuanto guarda alguna relación con esta pastelería de La Corredera. De tal manera que al desaparecer el referente, se mantiene su valor semántico sin merma de su intensidad.

Han pasado por aquí personajes de leyenda como Manolete, que reveló a otro montillano ilustre, José María Carretero Novillo, El Caballero Audaz, el inicio de su carrera en la Escuela de Tauromaquia de Montilla, donde el diestro toreó y mató la primera vaquilla de su vida Así lo recuerda el propio Manuel Rodríguez , en una entrevista que le hizo años más tarde José María Carretero en la que refirió que los primeros 5 duros ganados en su vida taurina se los gastó “en una pastelería de la Calle Corredera”.

El Libro de los Secretos

Pasteleria en anho 1930El primer vástago de esta saga familiar es Manuel Aguilar Espejo que fundó la pastelería a pocos metros de donde hoy se ubica. Poseía muchos conocimientos de pastelería ya que sus ascendientes habían regentado diversos negocios de alimentación.

En esta época vivió Luis Aguilar, un curioso personaje soltero, de vida licenciosa al que el Caballero Audaz había convertido en protagonista de una de las muchas novelas que el escritor montillano dio a la imprenta en el periodo entreguerras.

Luis, que viajaba continuamente por toda España era un gastrónomo de fuste. Él, según parece, fue quien recogiendo aquí, retocando allá, consiguió reunir un buen número de recetas y especialidades que figuran en El Libro de Los Secretos que la familia conserva con sigilo sacramental.

Luis Aguilar disponía de buena situación económica y siendo soltero gozaba de la libertad precisa para viajar con frecuencia a otras provincias para aprender sus especialidades confiteras. Por su buen carácter y generosidad solía hacer amistad con los maestros confiteros trasladando a muchos de ellos a la localidad.

El actual propietario, Rafael Aguilar Portero sigue fielmente la estela de su padre, Manuel Aguilar Luque-Romero. A Rafael no le hacen gracia, evidentemente, las alusiones al arcano de su familia. Incluso llega a afirmar que el secreto de la pastelería y de su permanencia en el tiempo no es otro que el trabajo y el respeto por la tradición artesanal por encima de tentaciones comerciales que lógicamente privarían a sus dulces de su singularidad y meticulosidad gastronómicas.

Corría el año 1932, el Presidente de la República Española Manuel Azaña encarga sus surtido navideño de su puño y letra todos los años. Y no se trata de hechos aislados, muy al contrario, son innumerables las personalidades del mundo de la política de las artes y las ciencias que se han convertido en propagadores y consumidores de los dulces de Manolito.

Una parte importante del año la mayoría del personal vivían en la misma pastelería comiendo juntos y disponiendo de dormitorios ya que al no existir medios de conservación y ser casi todos los encargos en fechas señaladas se necesitaba una plantilla de trabajadores amplia y organizada que tuvieran suficiente experiencia para que no faltara ningún producto y se mantuviera en condiciones perfectas.

El incesante contacto personal desembocaba en la formación de una relación casi familiar compartiendo no sólo el trabajo sino las alegrías y desgracias personales.

Galardones Internacionales

Medallas

Durante los años 1880 y primeros de los 1890 una elevada cantidad de materias primas (almendras, huevos, cidras, harina, manteca, aceite, vino…) se conseguían mediante trueque con las fincas de la localidad, se cambiaban por peladillas, bizcochos, cortadillos, hojaldres, rosquitos, etc.

Esta circunstancia influyo en el desarrollo de las diversas especialidades En 1904 se celebra la II Exposición Regional Andaluza al llegar a los 18 años de edad de Alfonso XIII. En dicha exposición, la pastelería consiguió la medalla de plata por los recién creados alfajores, hecho que cambio de forma importante el funcionamiento de la pastelería pues pasó de elaboraciones para consumo local a regional.

En 1922 los alfajores y polvos de almendra debido a sus galardones anteriores son enviados a iniciativa del cuerpo diplomático a la Esposizione del Progresso Industriale en Roma, donde son galardonados con uno de los premios internacionales más prestigiosos de Europa, simbolizado por una hermosa estatuilla que representa a la diosa Ceres del escultor Emile Bruchon (1880-1910) y una medalla con su correspondiente diploma, desde ese acontecimiento se empezaron a enviar a clientes de toda la nación.

Estatua de BronceEn el año 1930 (año del terremoto en Montilla) se construyo el actual despacho de la calle Corredera de estilo modernista con autenticas obras maestras de mármol, madera, hierro forjado, espejos de la época, bronces, etc. Siendo actualmente uno de los edificios histórico-artísticos más emblemáticos de la ciudad.

En el interior se conservan y se ha restaurado parte del antiguo convento de los padres jesuitas con columnas datadas del siglo XV y el pórtico original anterior a la 1ª expulsión de la orden.

Durante la Segunda República, en Mayo de 1933, se celebra la segunda feria muestrario en Córdoba donde los alfajores y dulces en general de nuestra pastelería son galardonados con la medalla de Oro. El incesante contacto personal desembocaba en la formación de una relación casi familiar compartiendo no sólo el trabajo sino las alegrías y desgracias personales.

Sucedió a Manuel Aguilar Espejo su hijo Manuel Aguilar Luque-Romero persona muy querida por su pueblo por su trato agradable y servicial, al cual todos se dirigían con un cariñoso Manolito, nombre con el que todos desde su época conocen al establecimiento.

Pastelería “Manolito Aguilar”

En esta época se creó y popularizo el famosísimo pastelón dulce elaborado con un suave hojaldre de cabello de ángel y recubierto de un cremoso merengue que ha llegado a ser una seña de identidad de Montilla.

En los años 70 sucedió a D. Manuel Aguilar Luque Romero su hijo Rafael Aguilar Portero, es esta etapa se intensifica la producción de alta confitería en pequeñas dimensiones destacando la masa de alfajor sobre tejas de almendra. También se desarrollan los dulces de hojaldre volviendo al horneado de pala en horno de leña de olivo y dedicando muchísimo interés a la elaboración manual de masas y formas así como la formación profesional al estilo antiguo.

También se vuelve a la elaboración de chocolates y bombones de forma manual y completamente artesana para su consumo en cortos plazos por lo cual se emplean solo materias primas nobles (cacao, mantecas de cacao y azúcar para el chocolate y productos frescos. Para los rellenos, se caramelizan los frutos secos, y se utiliza vino Pedro Ximenez.

En 1990, Rafael Aguilar rindió un homenaje a su padre Manuel Aguilar Luque Romero con la colaboración de los pasteleros de aquella época, los jubilados, personal de salones de bodas, camareros, asociaciones de vecinos y el ayuntamiento con la elaboración de un gigantesco pastelón que ocupaba toda la calle con una longitud de 15 metros y 450 kg de peso, que pudieron degustar todos los montillanos.

En 2009 se elaboró en Montilla con la colaboración de la Asociación El Dulce Nombre el roscón de Reyes más grande del mundo.El roscón alcanzo los 238 metros y fue degustado por miles de personas de la localidad. En su elaboración se emplearon 450 kg de harina, 150 kg de manteca, 750 kg de azúcar y 800 huevos. En el interior se encontraban 4000 sorpresas.

En 2011 se realizo una “pastelonada” en Arrásate con motivo del XXII Encuentro de Andaluces.
En la actualidad, además de Rafael Aguilar Portero regentan la pastelería sus dos hijos Rafael y Manuel y cuenta con una amplia plantilla de profesionales.

Tampoco podemos dejar de mencionar a la Casa Real de la cual tenemos el orgullo de poseer alguna felicitación de su puño y letra.

Otras personalidades que han comprado nuestros productos son políticos como: Julián Besteiro (Presidente del PSOE entre 1925 y 1932), Alcalá Zamora y Manuel Azaña (Presidentes de la Republica Española) y el general Francisco Franco.

Presente y Futuro

MostradorManuel Aguilar afronta el futuro con la ilusión de siempre: su compromiso con la montillanía, la calidad de las materias primas, el trabajo y la tenacidad por mantener una tradición y un prestigio acorde con la historia y la memoria íntima de este pueblo nuestro Montilla.